martes, 16 de mayo de 2017

TIEMPO DEL AMOR







El tiempo del amor dejó a su paso

jazmines con sus pétalos sin vida,

al borde de la nada y su guarida,

dejando testimonio del fracaso.


La tibia servidumbre del ocaso,

con su afán encendido entre la herida,

se quebró en la presencia interrumpida

cuando ya rebosaban copa y vaso.


El sabor enredado en la memoria

en amargo silencio se transforma

sin poder encontrar susurros leves.


Rodando, sin rodar, por esta noria

desenredo la sed que se deforma

en las cimas de todos sus relieves.











jueves, 10 de noviembre de 2016

HELOR






HELOR

Me confunde el helor que me aprisiona
con profunda mirada cenicienta,
empeñado en urdir una tormenta
dejando sin razón lo que razona.

Tensa lucha cercando a mi persona,
al borde de una herida somnolienta
rasgándome la piel  que experimenta,
supura, vibra,  muere y se obsesiona.

Testimonio que ya no reverencio,
en la intensa quietud desordenada,
sin un leve resquicio de armonía.

Así dejo pasar este silencio,
con leves palmaditas en la nada,
esperando una luz y hacerla mía.



martes, 4 de octubre de 2016

ECLIPSE




















Del eclipse lunar quedó un suspiro
de tibia mariposa enamorada,
en orillas contrarias a la nada:
delicioso retiro.

Quedó suave temblor por el que aspiro
perfecta conjunción encadenada
a la sublime, bella y desarmada
pasión en la que giro.

La mitad de la luna entre los dedos
hizo un nido de espumas y corales
tomados a las olas.

Y del tibio sabor de nuestros credos
guardamos sus esencias divinales
en blancas caracolas.












lunes, 5 de septiembre de 2016

UNA MUJER


















Debajo de su piel de rosa pura
una hoguera se apaga en lo que añora,
destello confiscado por la aurora
más lenta y desgarradamente oscura.

Su camino perdió cabalgadura
por no estar despertando en lo que aflora,
hechizo de  una voz que se evapora
sin risa, sin amor, sin apertura.

Mas el viento se enreda en sus desvelos
despeinando tristezas consagradas
a no ver más allá de lo perdido.

Y decide vivir rompiendo velos,
dejando que el temor muera en calladas
esfinges sin valor y sin sentido.